Babelcube, el zigurat de los libros

Comienzo 2018 con esta entrada en la escasísima producción del blog, con el deseo de que aumente su producción durante este año que acabamos de empezar.

Quise probarlo y al final me decidí. En el tiempo que duró todo el proceso, la experiencia se transformó en una especie de angustia causada por el espacio vacío que dejan las palabras y los correos electrónicos. Me explicaré.

Babelcube es una plataforma que ofrece a los escritores la oportunidad de autopublicar sus libros y de distribuirlos en otras plataformas digitales. La distribución se lleva a cabo gracias también al trabajo colaborativo de traductores y correctores, quienes hacen posible que las obras lleguen a más sitios y alcancen a más lectores. Funciona de la siguiente manera: el autor publica su libro y Babelcube lo sube a las plataformas de venta (Amazon, iTunes, etc.). De forma totalmente automática, los autores solo tienen que confiar en las ventas y cobrar los royalties. Las personas que traducen los libros también tienen derecho a un pequeño porcentaje, por lo demás ridículo. Ante todo, aunque no se gane dinero, su colaboración en esta plataforma sirve para obtener experiencia traduciendo y visibilidad.

Hallándome casi en el ecuador de la carrera de Traducción, el pasado verano descubrí este zigurat de las oportunidades. Pan para mis dientes, una pirámide cuya cúspide llegaba al cielo de las editoriales y resplandecía en el horizonte de internet como una promesa fácilmente realizable. Abrí mi cuenta y llegaron las primeras ofertas a mi buzón, títulos de libros para traducir a la lengua que había indicado en el perfil. En este otro enlace de El Blog de Macondo, Inés Fernández Taboada explica con pelos y señales los entresijos de la colaboración con Babelcube y de los traductores con los autores. Yo solo voy a referirme a mi experiencia con ellos y explicar los primeros pasos que di.

El valle perdido

La traducción literaria es de las especialidades que más me gusta desempeñar en el ámbito profesional. Y a pesar de que no soy novel en este campo (llevo ya bastantes traducciones), lo cierto es que aún trato de abrirme camino en este mundillo hermético. Cuando tuve la oportunidad de tratar con el primer autor en Babelcube, me puse en contacto con él ofreciéndome para traducir las diez primeras páginas de su libro. Respondió al cabo de dos días aceptando la prueba y empecé el trabajo, creyendo que sería maravilloso exponerle mis comentarios a medida que iba traduciendo y mantener un armonioso feedback. Pero la realidad fue otra.

De los dos correos que le envié no me contestó ninguno. Le ofrecí un plazo de 50 días para traducir 42 000 palabras, y durante todo este tiempo tampoco hubo ninguna reacción por su parte para preguntarme cómo marchaba todo. Quede claro que cuando hablo del cliente meto también en el saco a su agente o quienquiera que lo represente.

Por otro lado, casi no me da tiempo a subir la novela debido a mi pertinaz interés por revisarla a fondo, ya que la reacción tácita del cliente me dejó a cuadros y deduje que me estaba poniendo a prueba. Al final me dejé los diez últimos capítulos sin revisar, y aunque pedí una prórroga no me contestó. La gran decepción fue que él no hubiera sido capaz de responder a mis mensajes. Entonces vi que tenía que seguir solo mientras traducía e investigar por mi cuenta algunas palabras del texto que se las traían y varios referentes culturales que me hubiera venido bien poner sobre la mesa para ver qué opinión le merecían.

Tras esta aventura poco agraciada, la verdad, el libro finalmente se publicó en Amazon, iTunes, Kobo, Scribd y Barnes & Noble, por mencionar solo unas cuantas de la larga lista de plataformas que tienen libros en formato electrónico. Por lo que a mí respecta, intentaré seguir con algún proyecto más, porque no quiero pensar que todos los autores en Babelcube traten con la misma displicencia a sus traductores. Y vaya también esto para el editor, que parece hacer muy pocos esfuerzos para promocionar las obras de aquellos.

Showing 2 comments
  • Inés
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    Hola, David! Gracias por la mención, acabo de verla aún ahora :).

    La verdad es que creo que tuviste mala suerte con el autor del libro. Normalmente están siempre dispuestos a colaborar, pero, por otro lado, trabajando con editoriales, no es habitual poder contactar con el autor, así que creo que te has enfrentado a una situación similar a la que encontrarás trabajando con editoriales.

    Yo dejé de trabajar con Babelcube hace mucho tiempo. De hecho, antes de escribir el artículo ya había dejado de trabajar con ellos. Después de dos libros traducidos, estoy convencida de que no merece la pena en absoluto.

    Un dato: he estado revisando las ventas de uno de mis libros (el que más se vende) de Babelcube. Desde la fecha de publicación (junio de 2014) hasta final de 2017, se habían vendido 308 libros y descargado gratuitamente 1041! Me da la sensación que lo que esta empresa entiende por marketing es ofrecer nuestro trabajo de manera gratuita… Ojo con eso!

    Un abrazo!
    Inés

    • David Sanz
      Responder

      Gracias, Inés. Todo lo que dices es verdad, me da que al ritmo que se vende mi traducción en Babelcube me habré muerto de viejo. Es una lástima que no se valore nuestro trabajo, pero por otra parte me da mucho pavor que los autores puedan estar limitados por la propia editorial a interactuar con los traductores. Tal vez quieran manejar ellas los datos y camuflarlos de alguna forma. Desde septiembre a diciembre se han vendido tres copias de mi libro (y no esperaba que fuera así, tan rápido). Los royalties no los recibiré hasta que no acumule $10 de la parte que me corresponde. Va para largo. Por lo que veo, tú puedes considerarte afortunada si en estos tres años has vendido tanto. ¿Te han pagado tu parte como prometían?

      Un abrazo y gracias por tu valoración.
      David

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