Herramientas TAO

Voy a explicar en esta entrada lo que he aprendido este último semestre sobre herramientas de traducción asistida por ordenador en el grado de Traducción e Interpretación. No pretendo sentar ningún precedente, solo compartir la experiencia y mis impresiones después de traducir un par de textos divulgativos que me han abierto un mundo de posibilidades hasta ahora desconocidas para mí.

La traducción asistida por ordenador (TAO) es un tipo de software desarrollado por empresas que ofrecen herramientas para facilitar el flujo de trabajo con el lenguaje y las palabras. Hay también aplicaciones en la nube que hacen traducciones automáticas (TA) y forman un grupo que las distinguen de las que son meramente comerciales y más elaboradas. Estas suelen aplicarse en sectores muy concretos de la industria en los que el flujo de trabajo es considerable. Tal vez por este motivo empiece hablando de qué sectores no la suelen aplicar en su producción de trabajo. Después elaboraré otros aspectos.

La traducción literaria es un sector que no está nada familiarizado con las TAO y no es habitual que las utilice. Es una especialidad bastante huidiza a la automatización, ya que requiere cierta creatividad respecto a las palabras a utilizar cada vez que se traduce. El autor que escribe una obra literaria aplica su propio estilo y desarrolla un texto conforme a unas ideas artísticas e imaginativas. Por otro lado, el traductor se enfrenta a nuevos desafíos cada vez que tiene que traducir un texto literario (novela, poesía, teatro o narrativa general). Sus herramientas son cognitivas y aplica un método intuitivo que las TAO nunca le pueden ofrecer.

 

La traducción automática

Como expresa Marcos Cánovas en un artículo del blog del Centro Virtual Cervantes sobre la traducción automática: “Estas traducciones no tienen aún una fiabilidad total, es decir, precisan de cierto grado de postedición humana para tener un nivel de calidad suficiente y asegurado”.

La parte positiva de la traducción automática es que elabora textos con frases que tienen una correspondencia fija en la lengua a la cual se quiere traducir. Estas frases formadas por segmentos de palabras más o menos largos tienen sus equivalencias en la lengua de destino. La TA es muy útil para traducir textos de ingeniería o energías renovables, por poner solo un ejemplo, porque el significado que se quiere expresar en la lengua meta viene impuesto de alguna manera por la lengua de partida. Los intérpretes de ambas lenguas esperan entender el texto de un modo bastante exacto y preciso gracias a la terminología disponible en sus bases de datos.

En cambio, el aspecto negativo de estas herramientas es que no han conseguido una autonomía suficiente que ofrezca una interpretación adecuada en otra variedad de textos. En lenguas con una paridad lingüística muy próxima esto puede constituir una excepción, como pasa con el catalán y el castellano, pero en general todavía no es posible mantener una equivalencia entre forma y significado para interpretar correctamente los textos, por no hablar de los sentidos figurados de muchas frases. Sin embargo, estas herramientas sí cumplen su cometido al permitir a la persona que las consulta salir de un apuro con una traducción inadecuada o poco precisa, pero que al menos le transmite una idea del significado.

 

Principales herramientas de traducción asistida por ordenador

Las TAO, herramientas de traducción asistida por ordenador, no suelen operar desde la nube. Son programas que hay que instalar debido a su procesamiento enorme de palabras. Fueron concebidas para grandes flujos de trabajo, gracias a la posibilidad de crear memorias de traducción que incluyen términos que se repetirán a lo largo del texto a traducir. Aunque son muy efectivas, “hay algunas que necesitan un trabajo de postedición e incluyen una opción de traducción automática complementaria a la traducción asistida” (Marcos Cánovas: Sobre la traducción automática. CVC).

Cánovas argumenta que “cuando las memorias de traducción no tienen una versión lo suficientemente elaborada para traducir ciertos segmentos, estas aplicaciones complementarias ofrecen una propuesta que proviene directamente de un traductor automático”. Y aquí es donde entra Google Translate. A diferencia de muchas herramientas de libre distribución, esta de Google es un potente traductor automático en línea que no se basa exclusivamente en un corpus de palabras, ya que trabaja haciendo un barrido velocísimo por la red de miles de traducciones realizadas por traductores profesionales con el fin de ofrecer traducciones más o menos satisfactorias.

Voy a presentar algunas de las herramientas TAO más populares y que son las que más he utilizado hasta ahora:

Wordfast Anywhere

Es una herramienta gratuita en línea que no necesita instalarse en el disco duro del ordenador. Hay que ir a wordfast.com y automáticamente se abrirá una página donde crearemos una cuenta para poder utilizar el programa. Aunque la versión comercial (Wordfast Classic) es más completa y ofrece mejores resultados en la segmentación, Wordfast cuenta con todos los complementos necesarios para los traductores que empiezan o quieren cultivarse en las áreas científico-técnicas.

Esta captura es de la interfaz del programa en la que se aprecia, en la parte superior, la memoria de traducción sobre fondo verde debajo del segmento a traducir en fondo azul. En el panel de la derecha está el glosario con los términos de la lengua de partida y su traducción a la lengua de llegada, lo que nos facilita poder insertar de forma instantánea el mismo término en los segmentos donde aparece repetido.

wordfast_2

Wordfast Anywhere es especialmente indicado para realizar traducciones cuando no estamos delante del ordenador de casa o nos encontramos de viaje y hay que empezar a traducir. Incluso si hemos empezado una traducción y la hemos dejado a medias, podremos retomarla después. Es fácil acceder al programa desde cualquier ordenador y en el momento que queramos. Los proyectos traducidos, así como las memorias de traducción y los glosarios, quedan almacenados en la interfaz y están siempre disponibles en la nube, pero cuidado con el número de proyectos subidos, que solo podrán guardarse hasta un límite de tiempo.

Mi experiencia con Wordfast ha superado todas las expectativas. Por su interfaz simple y el hecho de existir en la nube no lo hacían acreedor a tener su nombre inscrito en el paseo de la fama de mis programas favoritos, pero en general me ha gustado y detallaré brevemente lo que me parece que tiene de positivo y negativo:

  • Es gratis.
  • Tiene una interfaz sencilla pero intuitiva.
  • El menú por pestañas de esta versión ha mejorado respecto a las anteriores.
  • Comparte con otras herramientas TAO (Trados, por ejemplo) los mismos atajos de teclado.

La herramienta tiene una característica que me ha gustado mucho y es la de análisis del documento, que incorpora un conteo de las palabras además de los segmentos y los caracteres, y te da un equivalente porcentual de las palabras que se repiten.

Wordfast_4

Por poner un pero, he echado de menos la opción de Guardar en el menú mientras trabajaba con los segmentos, así que no sé si la traducción se guarda solo cuando la descargas. Doy por hecho que se guarda automáticamente aunque no se vea, cosa que he podido comprobar saliendo de la sesión y dejando la traducción a medias.

OmegaT

Es otra herramienta gratuita, pero a diferencia de Wordfast necesita ser instalado. Por lo que he podido comprobar, hay cambios significativos entre los dos programas. La interfaz de Wordfast es más intuitiva y se trabaja más rápido con ella que con OmegaT, que para empezar tiene los atajos cambiados de las teclas de combinación, y si vienes de trabajar con Wordfast te obliga a adaptarte a un funcionamiento distinto del habitual.

OmegaT

Me he quedado un poco descolocado con las diferencias básicas que existen entre ambos, pero cuando pruebas una nueva herramienta y te acostumbras a ella te olvidas pronto de las primeras partes, que siempre fueron buenas. Es lo que suele pasarme cuando pruebo distintos programas o herramientas informáticas. Me refiero a que si trabajar con Wordfast fue una delicia por la facilidad de manejo y la rapidez con que traduces, traducir después con OmegaT ha sido todavía más rápido y fácil para mí. Pero esto no hará que me olvide de comentar los aspectos negativos de esta última herramienta, que en mi opinión son más numerosos.

Aunque OmegaT es una herramienta gratuita, al ser de código abierto puede que en un futuro hagan pagar por la instalación de plugins que completen el funcionamiento del software. Por otra parte, para poder trabajar con él es necesario instalarlo en el disco duro, cosa que no pasa con Wordfast. Vamos a compararlos:

  • Inicio de nuevos proyectos

Con Wordfast es muy rápido y solo tienes que cargar el documento a traducir, la memoria de traducción y el glosario. Con OmegaT, el proceso se alarga un poco y hay que crear una carpeta del proyecto y subcarpetas para meter el glosario, el documento a traducir y la memoria de traducción.

  • Memoria de traducción

En Wordfast hay que subirla junto con el glosario y la memoria; en OmegaT se tiene que copiar directamente en su carpeta. OmegaT conserva las etiquetas de estilo y formato al importar textos desde otros programas, por eso antes es muy importante convertir los documentos a texto de formato modificado (UTF-8) para que te las elimine. Eso con la memoria y también con el glosario.

  • Glosario

Con Wordfast se sube directamente a la vez que el resto de archivos a traducir; en OmegaT hay que guardar el glosario directamente en su carpeta. Se asemeja a Wordfast en que puedes ir creando o ampliado los términos del glosario mientras traduces.

  • Segmentación

Wordfast, al parecer, no presenta ningún problema con los segmentos. Siguen un orden secuencial con la traducción propuesta por la memoria y sus equivalencias. En OmegaT es posible hacer ajustes en los segmentos (por saltos de línea o espacios en blanco), pero el inconveniente que hay es que desaparece el formato inicial del documento de Word o de OpenOffice y en la interfaz del programa salen párrafos rotos o descosidos. Lo peor de todo es que la memoria de traducción sigue presentando equivalencias que no se corresponden con el segmento a traducir, y esto creo que es lo único que todavía no he llegado a entender de la herramienta.

En lo referente a la traducción, y a pesar de todo lo dicho, para mí ha sido más fácil con OmegaT porque con darle simplemente a “Enter” se traduce el párrafo en un abrir y cerrar de ojos. Antes de empezar con el texto, es posible ajustar la disposición de los segmentos desde el menú y dejar en blanco los campos y aunque parezca una nimiedad, esto agiliza más el trabajo.

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