Procedimentar las tareas de traducción

 In Agencias, Herramientas y recursos, Trabajo

Un procedimiento de trabajo es aquel que fija unas pautas para poder acometer un proyecto o tarea de forma eficaz y productiva. Esto se lleva a cabo al procedimentar las tareas de traducción.

Las tareas de prácticas que he realizado este semestre obedecían a un procedimiento aplicado por la persona que me las tutorizaba. Se me han asignado teniendo en cuenta un plan de trabajo, y no creo que ninguna haya quedado fuera sin afectar negativamente al resultado. Este plan recorre la configuración de una serie de puntos ideados para agilizar el proceso de recepción, elaboración y finalización de una traducción. Siendo así, por breve que sea la tarea mi parte tenía que respetar, como mínimo, la entrega en la fecha acordada.

En el ámbito laboral de cualquier agencia de traducción o actividad profesional freelance, los proyectos siguen un orden de ejecución según los criterios de la persona que los pone en marcha. Sirven para implementar, entre otras cosas, medidas de seguridad que eviten posibles riesgos que durante el proceso supondrían un peligro para ejecutar el fin propuesto. Supervisados desde el comienzo, los proyectos alcanzan su fase final con la garantía de haber cumplido unos requisitos de calidad. En resumidas cuentas, creo que toda tarea debería seguir este patrón, aunque el traductor haga teletrabajo.

Procesos de traducción

La estructura de un procedimiento para mi tipología de tareas puede resumirse en tres puntos:

  • Preparación
  • Traducción
  • Revisión

Esta estructura comprende unas fases de trabajo para un proyecto de traducción determinado. La fase de preparación es lo que llamaríamos las especificaciones del cliente (las que me proporcionó, en este caso, mi tutora). En este primer paso hay que saber el tipo de texto que envían, en qué idioma, el registro de la lengua, su especialidad, etc. Si se trata de un texto especializado, debo cerciorarme de poseer los medios que me permitan llevar a cabo la traducción, como diccionarios terminológicos. Sus equivalentes en línea (corpus y otros bancos de palabras) también entran en este proceso. Durante toda esta fase se trabaja sobre la lengua de partida.

La fase de traducción permite resolver las diferentes dudas lingüísticas de vocabulario, sintaxis, giros y demás modismos.

Cuando todo está completado, pasamos a la fase de revisión. Aquí debemos preguntarnos si hemos cumplido las expectativas del cliente. A continuación viene la revisión ortográfica, gramatical y de estilo. Durante esta última fase estamos trabajando sobre la lengua de llegada.

Este modelo procedimental es adecuado para trabajos de poca envergadura que pueda realizar un único traductor. Siempre y cuando las tareas no supongan un problema con los formatos de entrada, ni contemplen la división del trabajo entre distintas personas debido a un alto volumen de trabajo y un plazo ajustado.

Un elemento que no debería faltar, al margen de este proceso y del traductor involucrado en la elaboración de las tareas, es un gestor de proyectos que coordine otras fases más allá del proceso de trabajo (correctores, especialistas del tema, lectores cero, maquetadores…). Además de los gestores de proyectos, quienes pueden también redactar procedimientos son los responsables de cada departamento, supeditados al órgano de prevención de riesgos laborales.

Personalmente, nunca he tenido que redactar procedimientos de tareas de traducción. En mi trayectoria laboral he recibido proyectos, pero ninguno como el que redactó y preparó una agencia en línea para que tradujera un western de ciencia ficción. Esta agencia es el portal de escritores y traductores online Babelcube. Los autores publican sus libros y buscan gente que se los traduzca. El procedimiento de trabajo era sencillo e incluía un contrato con una serie de requisitos que debía cumplir. El más importante era llevar a cabo un conjunto de revisiones de la traducción completa si el autor me lo solicitaba.

Sistemas de gestión de calidad

Un certificado de calidad es el que posee una empresa como resultado de su buena gestión del producto que elabora. Este certificado lo otorga un centro de normalización y certificación como reconocimiento al procedimiento de trabajo de una agencia. Esto le permite destacarse por la mejora que hace de sus productos. Así, de oídas, voy a mencionar los certificados de calidad ISO 9001 y 9002.

ISO (International Organization for Standardization) es un reconocido organismo que emite certificados y crea unos estándares empresariales internacionales a nivel mundial. Sus beneficiarios son el sector industrial y de servicios. También tiene certificados aplicativos al ámbito de la traducción, puesto que los traductores somos proveedores de servicios. La norma que se nos aplica es la ISO 17100, que reúne los requisitos que debe cumplir un servicio de traducción certificado. Como freelance de literaria no creo necesitar un certificado de este tipo, aunque mi trabajo se transforme finalmente en parte de la publicación de un libro. En cambio, podría obtener una certificación por la calidad de mis traducciones técnicas o juradas, ya que tienen que ver con elaborar unos productos y servicios que reportan mayores ganancias.

Dejar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Start typing and press Enter to search

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra POLÍTICA DE COOKIES, pinche el enlace para mayor información. Además puede consultar nuestro AVISO LEGAL y nuestra página de POLÍTICA DE PRIVACIDAD

ACEPTAR
Aviso de cookies